Cuando pensamos en el origen de un café, es habitual fijarnos en el país, la finca o la variedad.
Sin embargo, hay una etapa que suele pasar desapercibida y que tiene una gran influencia en el resultado final.
Empieza cuando termina la cosecha.
Es entonces cuando cada lote inicia un proceso que acompañará al grano hasta convertirse en café verde.
En AROS Specialty Coffee trabajamos principalmente con dos de esos procesos: Honey y Full Wash (Lavado). Ambos nacen en nuestras fincas de Boquete y comparten el mismo objetivo: respetar la identidad del café. Lo que cambia es la forma de recorrer ese camino.
DOS CAMINOS, UNA MISMA FILOSOFÍA
En el proceso Honey, parte del mucílago natural que rodea el grano permanece durante el secado.
En el proceso Full Wash, ese mucílago se elimina antes de iniciar esa misma etapa.
Son dos maneras distintas de trabajar un mismo café.
No se trata de decidir cuál es mejor.
Cada proceso permite expresar matices diferentes y descubrir nuevas facetas de un mismo origen.
EL VALOR DE HACER LAS COSAS SIN PRISA
En nuestras fincas, tanto los cafés Honey como los Full Wash se secan en camas africanas.
Este sistema permite un secado uniforme y un control constante durante una de las fases más delicadas del proceso.
En el café de especialidad, el tiempo rara vez es un enemigo.
Muchas veces es uno de los ingredientes más importantes.
CUANDO EL ORIGEN SIGUE HABLANDO
Nos gusta pensar que el procesamiento no transforma la identidad de un café.
La revela.
Por eso trabajamos con distintos procesos sin perder de vista lo esencial: preservar el carácter que cada cosecha ha desarrollado en nuestras fincas de Boquete.
Porque antes de llegar a la taza, cada café ya tiene una historia.
Y cada decisión que se toma durante el proceso forma parte de ella.


