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La calidad también empieza bajo tierra

Cuando miramos una finca de café, casi toda nuestra atención se dirige hacia arriba. Observamos los cafetos, las hojas, las flores y, cuando llega el momento, las cerezas maduras.

Pero una parte esencial de lo que ocurre en la finca está justo debajo de nuestros pies.

El suelo no suele aparecer en una fotografía de una buena taza de café. Tampoco es lo primero que mencionamos cuando hablamos de aroma, variedad o proceso. Sin embargo, es el lugar donde todo empieza.

En nuestras fincas de Boquete, cuidar el café significa también cuidar la tierra en la que crece.

UN SUELO QUE ESTÁ VIVO

El suelo de una finca no es simplemente el terreno que sostiene los cafetos. Es un entorno vivo que cambia con el tiempo y que necesita atención.

La materia orgánica que se incorpora a la tierra contribuye a mejorar su estructura y sus condiciones. Por eso, en AROS utilizamos compost y otros materiales orgánicos como parte del manejo de nuestras fincas.

Es un trabajo poco visible para quien recibe el café al final del proceso, pero forma parte del día a día mucho antes de que llegue la cosecha.

Cuidar el suelo no produce resultados de un día para otro. Es una tarea continua.

TRABAJAR CON EL ENTORNO

Nuestra forma de entender la finca parte de una idea sencilla: el cafetal no está aislado de todo lo que lo rodea.

Por eso evitamos el uso de herbicidas químicos y conservamos el bosque y la vegetación que forman parte del entorno de nuestros cafetos.

No se trata de dejar que la naturaleza haga todo el trabajo. Una finca necesita atención, decisiones y muchas horas de trabajo.

Se trata de encontrar una forma de producir café respetando, al mismo tiempo, el lugar donde se cultiva.

Ese equilibrio nunca es definitivo. Cada temporada obliga a observar, aprender y ajustar.

PENSAR MÁS ALLÁ DE UNA COSECHA

El café tiene sus propios tiempos.

Entre una decisión tomada hoy en la finca y el momento en que podemos apreciar su resultado pueden pasar meses, incluso años. Por eso, algunas de las decisiones más importantes no se toman pensando únicamente en la próxima cosecha.

Se toman pensando en las siguientes.

Mejorar las condiciones del suelo, incorporar materia orgánica o conservar el entorno son trabajos que tienen sentido cuando se mira la finca a largo plazo.

Para nosotros, esa forma de trabajar también forma parte de la calidad.

MEJORAR SIN DEJAR DE APRENDER

En AROS no entendemos la calidad como un punto de llegada.

Cada cosecha es diferente y cada año ofrece información nueva sobre nuestras fincas. Observar cómo responden los cafetos y cómo evoluciona el terreno nos permite seguir aprendiendo y buscar formas de mejorar.

Esa evolución forma parte de nuestro trabajo en Boquete.

Hay decisiones que pueden apreciarse directamente en una taza y otras que permanecen prácticamente invisibles.

Cuidar el suelo pertenece muchas veces a las segundas.

TODO EMPIEZA MUCHO ANTES

Cuando finalmente tenemos una taza de café delante, es fácil pensar que su historia comenzó con la cosecha, el procesamiento o el tueste.

En realidad, empezó mucho antes.

Empezó en la finca, con decisiones que probablemente nunca veremos al beber el café.

Debajo de los cafetos hay una parte de esa historia que no aparece en la taza, pero que hace posible todo lo demás.

Y por eso, para nosotros, cuidar el café también significa cuidar la tierra de la que nace.

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