Hay nombres que terminan formando parte de una historia.
En la nuestra hay dos: Nebulosa y Piedra Negra.
Son las dos fincas de AROS Specialty Coffee en Boquete, en la provincia panameña de Chiriquí. Dos lugares donde comienza el recorrido de nuestros cafés mucho antes de que exista una taza, un tueste o incluso una cosecha.
Están en una misma región y comparten nuestra forma de trabajar. Pero no son iguales.
Y precisamente ahí empieza lo interesante.
FINCA NEBULOSA
Finca Nebulosa se encuentra aproximadamente a 1.400 metros sobre el nivel del mar.
Allí cultivamos principalmente Catuai y Caturra, dos variedades que forman parte de nuestro trabajo en la finca.
La altitud es uno de los elementos que definen las condiciones en las que se desarrolla el café, pero nunca actúa sola. El terreno, el clima, la vegetación y el trabajo realizado durante todo el año forman parte de un entorno que cambia y evoluciona.
Por eso, para nosotros una finca no es simplemente el lugar donde están plantados los cafetos.
Es un lugar que hay que conocer.
FINCA PIEDRA NEGRA
A una altitud aproximada de entre 1.200 y 1.300 metros se encuentra Finca Piedra Negra.
Aquí predomina el cultivo de Catuai.
Comparte Boquete con Nebulosa y comparte también nuestra manera de entender el café, pero ocupa su propio espacio y tiene sus propias condiciones.
Trabajar con dos fincas nos recuerda algo que hemos aprendido una y otra vez: en el café, pequeñas diferencias importan.
No esperamos que dos lugares se comporten exactamente de la misma manera. Los observamos, trabajamos con ellos y aprendemos de lo que ocurre en cada uno.
UN ORIGEN NO ES UN PUNTO EN EL MAPA
A menudo hablamos del origen de un café indicando simplemente un país o una región.
Panamá. Chiriquí. Boquete.
Pero cuanto más cerca se está del cultivo, más preciso se vuelve ese concepto.
Para AROS, el origen son también estas dos fincas.
Es conocer dónde crece el café, acompañar cada temporada y tomar decisiones teniendo en cuenta las condiciones de cada lugar.
Nebulosa y Piedra Negra forman parte de una misma historia, pero no necesitamos que sean idénticas.
Al contrario.
La diversidad que existe entre lugares, temporadas y cosechas es precisamente una de las razones por las que trabajar con café sigue siendo un aprendizaje constante.
DOS FINCAS, UNA MISMA FORMA DE TRABAJAR
Hay algo que sí comparten Nebulosa y Piedra Negra: nuestra manera de entender el trabajo.
En ambas buscamos cuidar el entorno en el que crecen los cafetos, mejorar progresivamente las condiciones del suelo y trabajar pensando más allá de una única cosecha.
No se trata de conseguir que cada año sea una repetición exacta del anterior.
Se trata de conocer mejor las fincas con cada temporada y utilizar ese conocimiento para seguir avanzando.
Es un trabajo lento.
Y creemos que debe serlo.
AQUÍ EMPIEZA AROS
Cuando una taza de café llega a una mesa, casi todo lo que vemos de su historia ha desaparecido.
No vemos la altitud.
No vemos el terreno.
No vemos los meses de trabajo ni las decisiones que se han tomado antes de la cosecha.
Y, sin embargo, todo eso forma parte del café.
Por eso nos gusta volver al origen.
A Boquete.
A Nebulosa y Piedra Negra.
Porque antes de convertirse en café AROS, cada grano fue parte de uno de estos lugares.
Y aquí es donde empieza nuestra historia.


